La-Atlantida-de-Platon-Descubierta-El-Libro-de-la-Atlantida-de-Platon-Evidencias-Paleograficas-Las-D
Added: (Mon Dec 12 2005)
La Atlantida de Platon Descubierta. El Libro de la Atlantida de Platon. Teorias-Cientificas.
Fuente: Atlantis-News.sytes.net/ Madrid. 12-13-2005
Nuevos datos paleográficos cuestionan el gran tamaño de Atlantis.
La paleografía es una de las herramientas más poderosas de las que se puede valer un investigador del pasado. Su importancia radica en que los traductores y revisionistas pueden profundizar en los textos antiguos de manera directa, sin pasar por las traducciones a lenguas modernas, que por regla general, suelen ser más interpretaciones adaptadas a los tiempos y a la mentalidad modernas, que una traducción fiel, metafrástica o literal.
Un buen ejemplo de la importancia del uso de los métodos paleográficos aplicados a la investigación del pasado histórico lo hallamos en los estudios que viene realizando desde hace años el investigador hispano-cubano Georgeos Díaz-Montexano acerca de los textos de Platón y la narración de Atlantis de los diálogos del Timeo y el Critias.
Los métodos paleográficos han permitido a Díaz-Montexano descubrir graves errores de traducción cometidos en los siglos pasados que –por desgracia- aún sigue sin ser corregidos. La mayoría de estos errores de traducción y de interpretación han sido los principales causantes de que Atlantis haya sido vista durante mucho tiempo con gran escepticismo por parte de los científicos y de que muchos autores hayan buscado Atlantis hasta en los rincones más remotos del planeta.
Uno de los puntos que más incredulidad ha provocado siempre entre los expertos ha sido el relativo al tamaño de la isla o península (Nêsos) de Atlantis, pues desde las primeras interpretaciones y traducciones al latín, realizadas en la época medieval, se cometió el error de interpretar dos fragmentos que hablaban de la ubicación de Atlantis junto al estrecho de Gibraltar, entre Iberia y Libia (Marruecos) con una comparación de su tamaño con respecto a la Libia y al Asia, sin embargo, Díaz-Montexano ha descubierto datos paleográficos de que estos dos pasajes (uno en el Timeo y el otro en el Critias) podían haberse traducido de dos formas muy distintas, que no tuvo en cuenta el primer intérprete o copista del Critias y el Timeo y por el que se guiaron después la mayoría de los restantes copistas medievales, quienes en su labor mecánica de copiar lo más fiel posible los códices, repitieron los mismos errores (aunque en ocasiones añadieron nuevos errores).
El griego clásico se escribía con todas las letras en mayúsculas, sin acentos ni separaciones; por consiguiente, si un copista dividía mal algunas palabras, se producía entonces una versión errónea que después todos repetirían. Existen muchos ejemplos de este tipo de errores que han existido durante cientos de años y que solamente en fechas muy recientes los expertos en paleografía están descubriendo. Díaz-Montexano pone algunos ejemplos como estos:
“…si usted escribía en Griego antiguo KAIASIASMEIZÔN, un monje medieval al realizar la trascripción a caracteres griegos medievales podía dividir la secuencia como KAI ASIAS MEIZÔN, “…y tan grande como Asia…”; también podía haber dividido la secuencia de letras como KAI ASI AS MEIZÔN, “…y la más fangosa…” o “…pero más fangosa…” (la que tiene más cantidad de fango o limo), o también como KAI AS IAS ME IZÔN, “…y hasta que mi lamento se asiente...” Entonces... ¿cómo saber cuál de estas secuencias fue la que el autor realmente escribió? En casos como estos se recurre al contexto. El contexto es el que finalmente determina cual es la secuencia de división correcta, pero también muchas veces el contexto es ambiguo y permite más de una posibilidad. Cuando esto ocurre, la obligación profesional y ética del editor moderno es proponer todas las posibles secuencias con sus respectivas traducciones. Sin embargo, en los casos del Timeo y el Critias esto no se realizó nunca. Todos los editores modernos dieron por válidas las secuencias ya divididas por el primer copista, al que llamaremos Monje I, y del que partieron la mayoría de las copias de manuscritos, y también todas las traducciones e interpretaciones latinas más importantes desde Calcidio hasta Ficino y Cornario, que han sido las bases fundamentales por la cual se han guiado todos los traductores de Platón, de los tiempos modernos..."
El estudio de la tradición manuscrita del Critias y el Timeo permite demostrar estas afirmaciones. Díaz-Montexano ha hallado códices donde en algunos puntos del Critias, en vez de la palabra Nêsos (isla o península) aparece escrita Nosos o Nosou, cuyo significado aparece -en los Lexicones Griego-Inglés- como “to be sick, to ail”, que no tiene nada que ver con una isla o península. Sin embargo, por el contexto, la traducción correcta sería la de Nosos, pues esta solamente aparece una vez, en un fragmento donde se habla de los recursos naturales de la isla y de cómo “…tenía todo lo necesario para la salud o para la vida sana…” Lo lógico era aceptar que después vendría la palabra Nosos, o sea, “y para (curar) las enfermedades”, sin embargo, los traductores modernos no tomaron en cuenta los códices donde aparecía la forma Nosos y prefirieron usar solamente los códices donde aparecía la forma Nêsos; como consecuencia, se interrumpe la oración y se salta casi de manera brusca hacia la parte de los recursos mineros y de metales, aunque esto pasa casi inadvertido para los lectores, sobre todo porque la mayoría no sabe leer griego antiguo ni tiene ante si los textos de los códices griegos, a la vista, para descubrir estos saltos.
Lo textos originales del Critias y del Timeo estaban escritos en griego clásico, solamente con mayúsculas, sin espacios y sobre papiro. El primer copista o Monje I que trabajó con estos textos y los copió en griego medieval sobre códices de pergamino, ha sido sin duda el responsable máximo de la mayoría de secuencias y divisiones de las palabras, pues desde esta primera copia (según demuestran los paleográficos estudios) partirían después todas las restantes copias medievales. Este primer copista estableció las secuencias KAIASIASMEIZÔN (Timeo 24e), y KAIASIASMEIZÔ (Critias 108e), como KAI ASIAS MEIZÔ/N, “…y tan grande como Asia…” El Monje I interpretó que esta era la secuencia correcta, al pensar que debía tratarse de una comparación entre el tamaño de Atlantis con respecto a la Libia y al Asia.
En la secuencia completa original del Griego de la época de Platón, vemos lo siguiente: HDENHSOSAMALIBUESKAIASIASMEIZÔN. El Monje I dividió esta secuencia de caracteres griegos como “…hê de nêsos hama Libues kai Asias meizôn…”, y descartó otras posibles divisiones como “…hê de nêsos hama Libues kai asi as meizôn…”. La primera secuencia, la del Monje I, se debe traducir como “…La isla/península (Atlantis) en parte era de Libia y tan grande como Asia…”; aunque la mayoría de los traductores modernos (influenciados por interpretaciones latinas deficientes e imprecisas) han preferido traducir como “…la isla Atlantis era más grande que Libia y Asia, juntas a la vez…”, pero esta traducción es incorrecta; de hecho, no respeta ni siquiera algunos principios básicos de la gramática griega como demuestra Díaz-Montexano en sus estudios paleográficos.
Por otra parte, la segunda secuencia, “…hê de nêsos hama Libues kai asi as meizôn…”, permite una traducción bastante lógica y coherente con el contexto, pues se puede traducir como “…La isla/península (Atlantis) era -en parte- de Libia, pero más fangosa…”. Esta división de la secuencia de caracteres propuesta por Díaz-Montexano es tan válida como la del Monje I, porque se ajusta al contexto, sobre todo por que se está hablando de una isla o península, en griego Nêsos, palabra que se usaba y asociaba a islas y penínsulas situadas en los deltas de los ríos y lugares pantanosos o marismas; aunque más importante aún es que la nueva secuencia propuesta, permite solucionar uno de los problemas más grandes que presentaba la interpretación de Atlantis y que era el enorme tamaño de la Isla que se deducía de la interpretación tradicional, basada en la división propuesta por el Monje I.
"...Es completamente incompatible la idea de una isla o península que se hallaba, justo delante de la boca del estrecho de Gibraltar, al lado de Gadeira (Cádiz, Spain), donde apenas hay espacio, con una enorme y gigante isla o península, más grande que toda la Libia y toda el Asia juntas (por muy pequeñas que fueran las dimensiones de ambos continentes para los antiguos griegos). Mientras que por otra parte, Platón no usó -ni siquiera una sola vez- ninguna palabra que se pueda traducir como continente para referirse a Atlantis. Platón siempre utilizó la palabra NHSOS, que jamás fue usada por los antiguos griegos para dar nombre a un continente ni a ninguna isla que fuera más grande que la península de Arabia, que a propósito, siempre ha sido de menor tamaño que Asia y Libia combinadas. Los egipcios tampoco conocieron una auténtica isla, que fuera de mayor tamaño que las islas del Mediterráneo. El sentido común obliga a deducir que si Atlantis eran tan enorme, hasta el punto de ser más grande que Libia y Asia, ningún autor griego habría usado jamás el término Nêsos para referirse a la misma, habría usado otras palabras, como HPEIROS, “continente” o “Mainland”, o cuando menos, habría usado frases compuestas como MEGALO-NHSOS, STIGMIAIO-NHSOS, GIGAS-NHSOS, MAKRO-NHSOS, o HEPEIRO-NHSOS (isla continente), pero ni una sola de estas combinaciones aparece en el Timeo y el Critias para referirse a la isla o península de Atlantis, lo que demuestra que ha existido un grave error de interpretación, provocado por una errónea división de las secuencias de letras griegas clásicas originales..." -apunta Georgeos Díaz-Montexano.
En resumen: la nueva secuencia propuesta por Díaz-Montexano permite rectificar estas grandes contradicciones. Atlantis no era más grande que Libia y Asia combinadas, era una isla o península que se hallaba, junto a los Pilares de Hércules (Gibraltar), con una región, distrito, o parte denominada Gadeira (Cádiz) y era –en parte- de Libia, es decir, estaba casi unida a Libia (en griego AMÂ), siendo a su vez “la más fangosa”, es decir, la isla o península con mayor superficie de tierras húmedas fangosas o con limo. El extremo sur occidental de Iberia -donde justamente se hallan la región de Gadeira y las propias Columnas de Hércules- presenta la mayor extensión de tierras fangosas y los más grandes deltas de todo el Atlántico, cercanos a las propias Columnas de Hércules. De hecho, una enorme extensión de tierra en forma de isla o península se encontraba emergida en su mayor parte durante la Edad del Bronce, frente al actual Cabo de Trafalgar; y su punta casi llegaba hasta las costas de Libia, ante la boca de las mismas Columnas de Hércules o estrecho de Gibraltar. En esta área es donde Díaz-Montexano ubica su hipótesis número uno para localizar la acrópolis concéntrica de Atlantis.
Fuente: Noticias.info & DiscoveryAtlantis.sytes.net
Submitted by:Maria Fdez-Valmayor Find out more.